Se acerca el seis de enero: ¡Silencio se juega!

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La infancia es juego y, recordar esto, es fundamental para que, con el devenir de los días, no se pierda, en la edad adulta, esa criatura libre e imaginativa de los primeros años… Jugar no es (sólo) divertido: es una necesidad y la Neurociencia empieza aportar muchos argumentos que evidencian su importancia en el desarrollo y mantenimiento cerebrales.

Los seres humanos son “juguetones” por naturaleza, como otros muchos grupos de animales. También la mayoría de los mamíferos jóvenes dedican una gran cantidad de tiempo y energía a jugar juntos pues, el juego es divertido. No obstante, y aunque resulte muy agradable, es más que una actividad frívola: es crucial para el desarrollo de la flexibilidad conductual, la adquisición de competencia social y cognitiva y el mantenimiento de la cohesión grupal. El juego es un reforzador natural, y los sistemas de neurotransmisores, íntimamente implicados en los aspectos motivacionales, placenteros y cognitivos de recompensa (como opioides, endocannabinoides, dopamina o noradrenalina), también tienen un papel modulador importante en el desempeño de las actividades lúdicas. Esto proporciona el marco conceptual que permitirá comprender cómo el cerebro procesa el juego y que se obtiene de él.

Las actividades “de recreo” son un fenómeno que aparece, de hecho, no solo en mamíferos, también aves, algunos peces, reptiles o anfibios muestran este tipo de forma de relacionarse con el mundo. Lo cierto es que existen numerosos trabajos que han puesto de manifiesto cómo los animales “juegan” mostrando, al introducir objetos en su entorno, curiosidad y comportamientos “lúdicos” hacia ellos. Por tanto, no es de extrañar que también, entre Primates, jugar sea una actividad muy generalizada. A lo largo de la Evolución, se ha potenciado la propensión a desarrollar tareas gratas y divertidas en cualquier sitio y ocasión. Obviamente, para que una actividad haya sido tan conservada, debe otorgar ciertas ventajas adaptativas: Todo parece indicar que este éxito evolutivo está relacionado con el adecuado desarrollo del cerebro social (ya que el juego permitiría el aprendizaje de conductas grupales). Esta hipótesis implicaría que, en un entorno “lúdico,” se estarían propiciando las condiciones para que, el cerebro en desarrollo, aprendiese a experimentar con situaciones de la vida real, pero sin peligro.

No obstante, el concepto “lúdico” es conflictivo pues se trata de definir una situación de contexto, y no de una conducta en concreto. De hecho hay ciertas fronteras que delimitan el ámbito del juego del mundo real. Así, por ejemplo, pelear jugando contiene los mismos patrones conductuales que la lucha real; sin embargo, los sujetos combatientes saben que es “de mentiras”. Como consecuencia de ello durante el juego se produce una “relajación de las normas” que hace que haya pocas sanciones cuando se transgreden las reglas. Mientras se juega, las disculpas son aceptadas con más facilidad y se favorecen las conductas cooperativas. Todo ello estaría coadyuvando a un esquema facilitador del aprendizaje de las habilidades sociales (vital en las espacies que, como la humana, se sostienen gracias a fuertes lazos grupales). Además, en estas condiciones de voluntariedad y cierta informalidad, se generaría el entorno perfecto para el establecimiento de valores y juicios morales. Por otra parte, existen algunas hipótesis según las cuales, la fantasía que favorece el juego, potenció, en el proceso de hominización, la aparición y desarrollo del lenguaje. En esta línea, el juego sería el medio por el cual, finalmente, la sociedad desarrolló cultura, sueños y hasta lealtades grupales.

Para ello, el cerebro que juega activa algunas áreas específicas. Parece que la actividad lúdica estimula el desarrollo funcional en la amígdala (centro de la emocionalidad) y en la corteza prefrontal dorsolateral (área fundamental en el proceso de toma de decisiones). De hecho, existen modelos animales (en ratas concretamente) que indican que hay relaciones claras entre el nivel de comportamiento en el juego y cambios neurobiológicos, que afectan a la plasticidad sináptica y al desarrollo neural. Lo interesante es que, además, estos cambios morfo-fisiológicos encontrados, se correspondían con conductas más agresivas y temerosas en las ratas privadas de juego que en aquellas sí disfrutaron de él.

En definitiva, aunque desde siempre se haya sabido que jugar es connatural a la infancia, hoy en día, se empieza a vislumbrar como esta actividad puede ser fundamental para el desarrollo cerebral, en aspectos tan importantes como el lenguaje, la socialización o la creatividad… Y es que  (citando a Heidi Britz-Crecelius )“No hay nada que los seres humanos hagan, sepan, piensen, esperen o teman que no haya sido ensayado, experimentado, practicado o al menos anticipado, en la etapa del juego infantil”.

Para saber más:

Blair C.(2017) “Educating executive function”. Wiley Interdiscip Rev Cogn Sci.;8(1-2).

.Garaigordobil, M. (1990). “Juego y desarrollo infantil”. Madrid. SecoOlea.

Healy, J.M. (2011). “Different learners: identifying, preventing, and treating your child’s learning problems”. Simons & Schuster Ed.

Pellis, S. and Pellis, V. (2009). “The playful brain: venturing to the limits of neuroscience”. Oxford, UK: One World Publications.

Taffoni F, Tamilia E, Focaroli V, Formica D, Ricci L, Di Pino G, Baldassarre G, Mirolli M, Guglielmelli E, Keller F.(2014) ”Development of goal-directed action selection guided by intrinsic motivations: an experiment with children”. Exp Brain Res.;232(7):2167-77.

Socio-cultural effects on children’s initiation of joint attention: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3480652/

The Pleasures of Play: Pharmacological Insights into Social Reward Mechanisms: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC2946511/

Play, attention, and learning: How do play and timing shape the development of attention and influence classroom learning? https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3842829/

Right brain – left brain – a primer. The Dana Foundation: http://dana.org/Briefing_Papers/Right_Brain-Left_Brain%E2%80%93A_Primer/

http://www.education.com/reference/article/language-play-development/

https://escuelaconcerebro.wordpress.com/2015/07/29/el-juego-como-instrumento-de-aprendizaje-aplicaciones-practicas-para-el-cerebro-en-desarrollo/

http://www.somosprimates.com/2010/06/entre-animales-anda-el-juego/

 

 

 

 

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