Investigar para entender. Entender para curar: Estudiando la depresión con modelos animales

RatasDeLab

El Día Mundial de la Salud, se celebra, cada 7 de abril, para conmemorar el aniversario de la fundación de la Organización Mundial de la Salud, ofreciendo una oportunidad única para concienciar a la sociedad, en su conjunto, en torno a un tema de sanitario específico. En 2017 el tema escogido es la depresión.

La depresión es un trastorno mental muy extendido que puede afectar a cualquier persona, de cualquier edad y en cualquier condición socio-cultural. Sin embargo, parece que esta patología (tan frecuente, tan común… ¡Tan devastadora!) sigue estando infradiagnosticada y, por ello, obviamente, son muchas las personas que necesitarían tratamiento, y no lo reciben. Además, hay que luchar contra cierta “trivialización” de su estado pues, un individuo deprimido, siente una angustia mental tal, que puede incapacitarle para llevar a cabo incluso las tareas cotidianas más sencillas. Una depresión, no tratada, puede impedir que la persona afectada participe en su vida familiar o desarrolle una adecuada actividad laboral  Incluso, en los casos más severos, el estado depresivo puede conducir al suicidio.

Este hecho, por sí mismo, en pura lógica, bastaría para justificar la necesidad de, no sólo continuar sino, incrementar las investigaciones acerca de las causas y evolución de la enfermedad: Investigar para entender. Entender para curar. Dos ideas que deben subyacer a cualquier programa de promoción de la salud mental, en general, y de lucha contra la depresión en particular. Y es que se trata de una enfermedad de la que, aunque se ha aprendido mucho, aún se ignoran muchos aspectos.

La depresión cursa con una profunda tristeza que se manifiesta, orgánicamente, con una inhibición de las funciones neurofisiológicas y con serios trastornos de la conducta. Por tanto, la depresión es un drama humano que se ha convertido en un importante problema de Salud Pública. Según la propia Organización Mundial de la Salud afecta a unos 121 millones de personas en el mundo, de los que menos del 25% tienen acceso a tratamientos. Es evidente que, por la magnitud y gravedad del problema, es prioritario, tanto obtener diagnósticos adecuados, como desarrollar terapias eficaces contra la depresión. Y la base para el éxito en esta empresa es ejecutar proyectos de investigación innovadores. Puesto que no parece existir una causa única para la depresión, diseños experimentales complejos e interdisciplinares, que aborden los efectos combinados de factores genéticos, bioquímicos y neurofisiológicos han de conducir a prevenir, tratar de manera eficaz y, finalmente, vencer a la enfermedad.

Existen, ya, algunas evidencias sobre que ocurre en la “mente que se deprime”. Las tecnologías para obtener imágenes del cerebro como la resonancia magnética, han demostrado que el sistema nervioso central de las personas con la enfermedad, presenta diferencias evidentes con quienes no la padecen, mostrando importantes discrepancias en la distribución de algunos neurotransmisores. De hecho, los neurotransmisores implicados, han mostrado ser una vía de acceso al control de la patología muy potente, destacando notablemente uno en concreto: la serotonina. Esta amina (la 5-hidroxitriptamina), es un neurotransmisor que se produce a partir del aminoácido triptófano. Es un mensajero químico que se libera entre las células nerviosas regulando la intensidad de su actividad. Está muy establecido que los niveles de serotonina desempeñan un papel clave en el sistema nervioso central y en el funcionamiento general del organismo. En este proceso, son claves las enzimas monoamino-oxidasas que catalizan la oxidación y la degradación de estas moléculas. Los delicados equilibrios entre producción, transporte y degradación de la serotonina pueden desencadenar (pero también enmendar) la aparición de la patología depresiva. Y es que la depresión, incluso en los casos más graves, es una enfermedad que se puede tratar medicamente. Los fármacos antidepresivos normalizan las sustancias químicas naturales del cerebro de diversas formas. Así, destacan por su amplia distribución, los que actúan aumentando los niveles de serotonina en el encéfalo, como inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina y el grupo de los tricíclicos (llamados así por su estructura química). Por su parte los inhibidores de la monoamino-oxidasa enlentecen la degradación del neurotransmisor.

Es importante señalar que todos estos medicamentos (y otros abordajes terapéuticos) inician su desarrollo en los experimentos con modelos animales. Los ensayos con animales han sido cruciales para el avance en la búsqueda y desarrollo de nuevas terapias contra la enfermedad. El modelo más empleado en el estudio de la depresión fue diseñado, en la década de los 70 del siglo pasado, por Martin Seligman basándose en los protocolos de “condicionamiento clásico”. El concepto clave es la “indefensión aprendida” consistente en que el sujeto asume que, a pesar de los esfuerzos individuales realizados, determinada situación no puede ser cambiada. Este hecho, genera un sentimiento de desesperanza que vuelve al individuo del experimento muy vulnerable. El diseño académico implica que el animal de experimentación (en general ratas) aprenda a reaccionar mediante un salto a una descarga eléctrica, que sigue al sonido de un timbre, según una respuesta refleja totalmente “pauloviana”. Cuando el timbre, por sí sólo, origina el salto del animal, las descargas dejan tanto de ser previsibles como de poder evitarse con la conducta aprendida. Este cambio provoca, en el animal, una inhibición completa de su reactividad y diversos efectos vegetativos (algunos muy severos) ante su impotencia para defenderse del peligro al que se haya expuesto. Esta “indefensión aprendida” es en todo similar a la sintomatología presentada en cuadros depresivos por lo que, entender qué estructuras neurales se modifican, o dañan, en todo este proceso (y repararlo en su caso), ha sido la principal herramienta para enfrentarse a la depresión. Gracias a ello existe una definición más precisa de la enfermedad, y los abordajes farmacéuticos y terapéuticos son cada vez mejores.

Los llamados modelos in vivo permiten la aplicación de técnicas de análisis que solo son accesibles en estos diseños brindando datos que, de no ser obtenidos así, no se lograrían ya que, mediante técnicas alternativas, los resultados no siempre reproducen lo que ocurre en el organismo integro. Las investigaciones pre-clínicas con ensayos con animales, por tanto, resultan imprescindibles para el desarrollo de posibles terapias que conduzcan, tanto a la prevención, como al tratamiento de la enfermedad.

La utilización de modelos animales es vital para el avance en Bio-Medicina, pero desde luego, el uso de animales en investigación impone la responsabilidad de cumplir unas estrictas normas éticas. La investigación con animales requiere la observancia rigurosa del principio de las “tres R” que obliga a buscar los protocolos que permitan: Reemplazar los animales en la investigación siempre que sea posible; Reducir el número de animales utilizados a los estrictamente necesarios para obtener resultados significativos y válidos para la investigación y Refinar los métodos empleados para mejorar el bienestar de los animales usados en la investigación. Estas “tres R” y escrupulosos protocolos bioéticos, garantizan, el adecuado diseño experimental, cuando éste requiere el manejo de animales. La sociedad debe saber que el uso de animales en Ciencia, está regulado y extremadamente justificado, ofreciendo datos muy valiosos ya que, los resultados recogidos en animales de experimentación, son extrapolables, y generalizables, a los seres biológicamente similares (incluida la especie humana).

Es importante contar con el consenso social sobre el uso de animales en investigación, desde la plena seguridad en el cumplimento de los más altos estándares de bienestar de los sujetos experimentales, que sólo se utilizan cuando no existe alternativa alguna; porque desde el conocimiento, que en gran medida se consigue gracias a los modelos animales (como el que diseñado por Seligman) se han de desarrollar nuevas terapias cada vez más selectivas, con menos efectos secundarios y más eficaces generando todo un “círculo virtuoso “de más conocimiento para progresar más y viceversa. Con más Ciencia surgen más preguntas y, todas ellas, han de derivar en la recuperación de la salud.

La depresión se puede prevenir y tratar de manera eficaz. Cuanto más se conoce sobre sus causas, su evolución y su tratamiento, más posibilidades de recuperación tienen las personas afectadas ya que, saber más contribuye a que un número mayor de personas reciba la ayuda que precisa. Pero para ello, se ha de trabajar, también, más, pues aportar investigación, es la principal herramienta para, inicialmente, coadyuvar a la necesaria superación de la estigmatización, que suele acompañar al desconocimiento de lo que es la depresión pero, sobretodo, para que, al final, se  llegue a la curación definitiva de la enfermedad .

Para saber más:
The endogenous and reactive depression subtypes revisited: integrative animal and human studies implicate multiple distinct molecular mechanisms underlying major depressive disorder”. K. Malki, R. Keers, MG.rTosto, A. Lourdusamy, L. Carboni, E. Domenici, R. Uher, P. McGuffin y LC .Schalkwyk; BMC Med. (2014); 12: 73.
“Animal models of major depression and their clinical implications”, B. Czéha, E. Fuchse, O. Wiborgd, M. Simong; Progress in Neuro-Psychopharmacology and Biological Psychiatry Vol. 64, (2016); 293–310.
Animal models of recurrent or bipolar depression” T. Kato, T. Kasahara, M. Kubota-Sakashita, T.M. Kato, K. Nakajima; Neuroscience, Vol. 321 (2016); 189–196.
“Helplessness: On Depression, Development, and Death”. San Francisco: W. H. Freeman. (1075); M.E.P. Seligman.
“Psychology the science of behavior” (2010) N.R. Carlson, Pearson Canada.
“Prevalencia de la depresión en España: Análisis de los últimos 15 años”, F. Cardila, A. Martos, AB. Barragán, MC. Pérez-Fuentes, MM. Molero, JJ. Gázquez. http: // dx.doi.org/10.1989/ejihpe.v5i2.118

http://www.understandinganimalresearch.org.uk                                                     http://www.faseb.org                                                                                                                 http://www.basel-declaration.org
https://www.nimh.nih.gov/health/publications/espanol/depresion/index.shtml
http://eara.eu/es/tag/comision-europea/
https://icono.fecyt.es/informesypublicaciones/Documents/2012%20-%20Gu%C3%ADa%20de%20Desarrollos%20Precl%C3%ADnicos%20(document_13136629682).pdf
http://www.cosce.org/pdf/Documento_COSCE_Comision_Animal_Research.pdf

 

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