Hace Un Año… La trágica agonía de la Investigación en España

 

Hace un año que llegó la noticia al Laboratorio provocando una mezcla de incredulidad y, porque no reconocerlo, miedo entre las personas que lo integraban. El Proyecto presentado no había conseguido financiación. En el Grupo de Investigación se instaló la incertidumbre:

¿Y ahora qué?

La Línea de Trabajo estaba bien asentada, con reconocimiento y prestigio internacional, con publicaciones anuales que evidenciaban que se avanzaba en la dirección correcta. Nada hacía presagiar que se fuera a interrumpir su actividad…

¿Y ahora qué?

La decisión gubernamental de encoger, hasta la extenuación, los presupuestos para investigar en nuestro país, ha tenido un efecto real que va más allá de los números (que en sí mismos son abrumadores) Las personas que dirigían los Proyectos, ahora detenidos, habían formado grupos estables en líneas que iban desde, el diseño de nuevas terapias, para mejorar la resiliencia de víctimas de violencia, a la identificación de marcadores para el tumor ovárico o, sistemas de gestión eco-sostenible del agua urbana, entre otros.

Problemas reales que necesitan soluciones reales.

Y sin embargo no iban a poder continuar sus investigaciones.

La Ciencia no es un “Gasto Suntuario” del que se pueda prescindir, como parece opinar una parte de la clase política española. Bien al contrario, la interrupción de una línea de investigación, deja a la sociedad, sin la única vía de mejora de sus condiciones de vida a largo plazo. Y, sin fondos, no se puede sufragar los gastos de mantener su actividad en progreso.

Día a día, en cada laboratorio, la financiación que no llega, se ha traducido en tragedias, individuales y colectivas. Primero los equipos tienen que, necesariamente, reducirse. Así, en los primeros meses se pierden los puestos del personal de asistencia técnica, por no poder renovarse sus contratos. En esta situación, no queda más remedio que asumir, agónicamente, sus tareas por parte el resto del personal investigador, especialmente, del alumnado que intenta terminar sus trabajos de Fin de Grado o de Máster, que se realizan en un curso. Más preocupante son las perspectivas del alumnado de doctorado. Una Tesis es un proceso largo, que abarca tres o cuatro años, sin becas para sufragarlos, ni fondos para material, los experimentos empiezan a no poder realizarse adecuadamente, ni a un ritmo aceptable. Así, se va perdiendo la próxima generación que habría de continuar el proceso creativo e investigador.

Sin personal ni materiales, los Centros de Investigación se van paralizando lentamente.

Eso paso hace un año…

Y ahora, en el Grupo de Investigación, la desesperanza se ha asentado entre el personal que aún queda intentando trabajar. La situación es que, sin dinero no hay experimentos, sin experimentos, no hay resultados, sin resultados, no hay publicaciones y, sin publicaciones, no habrá financiación.

El círculo se ha cerrado.

No fueron recortes, sino una amputación. Empieza a ser evidente que puede que no se trate de una situación pasajera sino que, en muchos casos, se vuelva irreversible.

La Ciencia de este país ha perdido personas capaces y sus líneas de trabajo completas. Se ha dilapidado el capital humano de estudiantes, personal docente e investigador y especialistas técnicos. Como si aquella vieja, y desafortunada, frase de Unamuno fuese, en realidad una suerte de maldición, aquí siempre se esperará a que invente ellos…

Porque, para mayor ironía, en el resto de Europa la situación no ha sido la misma. Los datos recogidos por la Confederación de Sociedades Científicas de España (COSCE) evidencian, en nuestro país, se ha ido contracorriente en los recortes en Investigación y Desarrollo (I+D) dejando que su inversión caiga un 34% desde 2009. España lidera la lista de países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) que más han recortado sus presupuestos de Ciencia entre 2009 y 2013. Aquí se recortaba mientras que en los presupuestos de los países del entorno, en promedio, se aumentaba un 0,85% la contribución respecto al PIB .

¿Y ahora qué?…

La situación es de emergencia total, pero los presupuestos de I+D para 2016 solo han subido un 0,36%; lo que contrasta con el hecho de que, para recuperar el nivel de inversión que había antes de la crisis, habría que aumentar la inversión en un 4,22% cada año y no dejar de hacerlo hasta 2026.

Se precisa iniciar una labor de concienciación sobre la importancia social de la Ciencia y, urge encarar, de una vez, un pacto de Estado que garantice y proteja el tejido investigador de este país.

Por el bien de todos.

Cuanto antes.

http://www.infolibre.es/noticias/talento_fuga/2016/04/09/parte_corazon_ver_marchar_cientificos_que_querrian_devolver_espana_que_han_aprendido_47700_1521.html

 

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