El que vale, vale y el que no… ¿Da clase? ;-)

Aceptado que el mundo se divide en 10 tipos de personas:
Las que saben código binario y las que no…
Asumamos, a su vez, que el primer grupo puede estar, ahora mismo, trabajando felizmente en una interesante línea de investigación (porque no le ha golpeado, con la dureza suficiente, esta crisis que está desmantelando el tejido científico… ¡Pero ese es otro asunto!). Pues habrá que convencer, a ese afortunado sector de la comunidad científica, que es importante que sepa de lo suyo… ¡Y que lo cuente!
Y es que, ya lo siento colegas, pero una parte, nada desdeñable, de la culpa de que la Ciencia no se considere Cultura la tenemos la propia comunidad científica… Y este proceso se inicia, ya, desde las aulas, donde se empiezan a formar las nuevas generaciones de profesionales. Allí, un profesorado (al que le dicen que tiene LABOR investigadora pero CARGA docente) va transmitiendo ya, desde el principio, que, no es que sea secundario contar lo que se hace (¡y que se entienda!), es que es una pesada carga que impide el venturoso desarrollo de su labor en el laboratorio, frente un ordenador, o en medio de una dehesa ¡pongamos por caso!…

Es lamentablemente cierto que, tradicionalmente,  en la Universidad se suele dejar bastante de lado la labor de formación pedagógica de su profesorado y, bien pronto, se pone en evidencia, que las mejoras en la calidad del desempeño docente, no repercuten en el progreso de su carrera. Por otro lado, su trabajo investigador se convierte en  la principal (si no única) herramienta evaluadora…
Y, si esto es verdad para el entorno académico: ¡ya me dirán cuanto puede estar incentivado que se invierta tiempo, y esfuerzo, en explicarle a la sociedad porque, un antibiótico es eficaz y la homeopatía, no!¡va ser que no! (¡Con el peligro que eso supone!¡ dejando el espacio libre para que las “PseudoCiencias” alcancen carta de naturaleza! Dicho sea de paso…)

Diariamente, un público “no iniciado”, requiere información sobre cuestiones relacionadas con Ciencia o Tecnología que afectan a su entorno directamente. Que sea rigurosa dependerá de quién la facilite…Y casi nunca, desde luego, es quién lo descubrió, desarrolló o inventó.

Aunque sea lógico pensar que, en el mundo tecnificado del siglo XXI, sea necesario que se propaguen físicamente los hallazgos realizados, no es igualmente evidente que la comunidad científica sea consciente de su responsabilidad a este nivel. Sería necesario, por tanto, que se comprendiera que no basta con difundir noticias, sino que se precisa un ejercicio de verdadera divulgación, que ponga al alcance del público lo que se descubre, diseña o genera en Ciencia.

Sin embargo, cuando se debate sobre ello, se suele alegar que, al tratar de simplificar un tema, para difundirlo, se podría banalizar su contenido afectando a la importancia de trabajos relevantes… Pero, este argumento no se sostiene, niños y niñas,  pues, en el caso de que esto ocurra, el problema, no es que se haya divulgado, sino QUE SE HA DIVULGADO MAL: ¡Que no es lo mismo!. En definitiva, hay que hacer un esfuerzo urgente por prestigiar papel comunicador entre la comunidad científica.

¡Tal vez así se consiga que más gente sepa que hizo Newton , como se ganaba la vida Mendel o quién era Maria Salomea Skłodowska!

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Vidas Ejemplares

La especie humana aprende por imitación… Pero, hasta hace muy poco, la mitad de los “Homo sapiens” que resulta  que  no es “homo” sino “mulier” no tenía acceso a muchos modelos en los que inspirarse…

Incluso se dice, a las portadoras del segundo cromosoma X, que empleando el género masculino están incluídas en el gremio de LOS ingenierOs,  LOS escritorEs o LOS registradorEs de la propiedad… De tal suerte que, en la lengua hablada o escrita, las niñas se invisiblizan desde la cuna transformadas en una especie de “niños defectivos”…

Sin  embargo, poco a poco se empieza a abrir paso la difusión de VIDAS EJEMPLARES que muestran a las niñas heroicas hermanas a las que emular…¡Y hacerles justicia de paso!: Porque las niñas no quieren (no deben) verse como “damiselas en apuros” sino como valiosas mujeres dueñas de su destino.

Por ejemplo, Rosalind Franklin la química y cristalógrafa inglesa autora de la foto que permitió la comprensión de la estructura del ADN, aunque la olvidará completamente el Jurado de los premios Nobel cuando hizo lo propio con los trabajos de Watson, Crick y Wilkins… O  Jocelyn Bell Burnell, astrofísica norirlandesa que descubrió la primera radioseñal de un púlsar… O Marie Anne Lavoisier  que, varios años tras la muerte de su marido,  publicó la obra titulada “Memorias de Química”, que pasa por ser  el tratado que estableció las bases de la Química moderna…

En fin, Damas sin Caballeros (o con ellos, que para esto ¡tanto da!) que abrieron caminos de conocimiento por donde transitar toda la Humanidad…

¡Y hay muchas!…

¡Sólo hay que querer buscarlas!

 

 

De Cervantes y Darwin o por qué no vale decir “que eres de letras”

No seré yo quien justifique el abandono formativo de la Filosofía, de la Música o de la Historia, relegadas, lenta pero persistentemente, cada vez más en los currículos educativos básicos: ¡Ni mucho menos!… Pero, no es menos cierto que, habría que darle un repaso a la estructura de la formación científica de las aulas de Primaria y Secundaria.

No obstante, aunque la cultura general de la sociedad se pueda iniciar y cultivar en la Escuela, obviamente no es una responsabilidad  únicamente de los Centros Educativos. De hecho entristece (casi tanto como escandaliza) que aún hoy haya que explicar por qué hay que hablar de “Ciencia” ya que no existe “Cultura” sin ella.

La realidad es que es difícil, hoy en día, que cuando se trata de buscar un acontecimiento relevante para el progreso de la Humanidad no sea necesario “echar mano” de unos mínimos conocimientos de Física, Genética o Neurociencia, por ejemplo… Sin embargo, es igualmente frecuente, que las personas que se acercan a esta información reconozcan que no entienden ni su trascendencia, ni sus implicaciones.

Se hacen bromas, de hecho, sobre cómo es la “gente de Ciencia”. En la televisión o el cine se les representa como unos individuos “empollones” lejos del mundo y su realidad. Si se quiere ser más moderno o, al menos aparentarlo, se escogerán términos relacionados del inglés como “Geek” o“Nerd”… Pero, en cualquier caso, no se prestigiará al colectivo: ¡bien al contrario!

Se establece (y acepta) un tópico, que perpetua que las personas ajenas al mundo científico (lejos de reconocer que es una deficiencia trágica no entender las bases científicas) ante cualquier referencia al respecto, afirmarán con, incluso, cierta altivez que su formación “es letrada”… ¡ Aunque la Ciencia sea la herramienta más potente que tiene la mente humana para luchar contra la ignorancia!…

Así, mientras, las críticas lloverían contra alguien que no supiera a qué se dedicaba la Señora Pardo Bazán o qué defendía Confucio

http://www.elmundo.es/elmundo/2009/05/08/television/1241812959.html
es posible que se extendiera un “tupido velo” sobre el desconocimiento de por qué es importante la Doctora McClintock, o que no llamase tanto al atención que alguien confundiera Gravedad y Relatividad…

http://cienciaxxi.es/blog/?p=8761

Pero, niños y niñas, tan lamentable es no saber quién era Cervantes como ignorar el viaje en barco de Darwin… Ambas cosas indican que se padece una gran incultura: enfermedad tan grave como extendida… Y es que la Real Academia de la Lengua dice que la Cultura reúne al “Conjunto de conocimientos que permite a alguien desarrollar su juicio crítico”…¡Y ya me dirán como es eso posible sin conocer, adecuadamente a Don Carlos o a Don Miguel…

Supuesto que haya convencido de que es bastante deprimente, aunque no extraño, encontrar individuos (incluso populares o con cierta relevancia social)  que, como Homer Simson, son «creativamente brillantes en su estupidez» (en palabras del propio Silverman) y, por tanto  que algo habría que hacer al respecto. ¡Ahí va una idea!

Parece evidente que una Educación de calidad en Ciencia y una Divulgación rigurosa de los trabajos científicos podrían cambiar las situación… Pero, parafraseado a Ende, cómo, dónde y (sobretodo) quién lo haga…. ¡Esa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión!

Mujeres y Hombres: Un grupo de primates muy emotivo.

La especie humana es un grupo peculiar de Primates.  De hecho, su  sistema nervioso central ha alcanzado cotas de especialización y capacidades singulares dentro de todo el Reino Animal.

Mujeres y hombres pertenecen a  la  única especie, que se sepa,  capaz de construir catedrales, elaborar demostraciones matemáticas o componer sinfonías… Aunque, es justo reconocer que también (y por la misma causa)  es la única que puede acabar con todas las demás…

Esta originalidad se extiende hasta conferirle  la curiosidad necesaria para atreverse  a  explorar su propia esencia y la del resto de los elementos de la Naturaleza. En esa constante pregunta sobre nuestra propia identidad se cimentan las bases de todo el progreso del conocimiento.  Se trata de la aventura más genuinamente humana y emocionante.

En realidad todo lo que merece la pena debería ser EMOCIONANTE.  Nuestro cerebro está diseñado para interpretar en clave emocional. Sin embargo, existe una injustificada  tendencia  a menospreciar el mundo de los sentimientos tratando,  vanamente,  de “ser objetivos” cuando la jerarquía fisiológica de funcionamiento de las estructuras cerebrales trabajan, realmente, en el orden contrario, etiquetando  emocionalmente cada acontecimiento  antes de que se tome decisión alguna.  O sea que los sentimientos rigen nuestra existencia.

No obstante, aunque relacionados, emociones y sentimientos nos son equivalentes.  Un estado afectivo del ánimo es un sentimiento mientras que las emociones incluyen las modificaciones orgánicas que de forma  intensa y pasajera, agradable o penosa se producen ante un estímulo externo. Estas modificaciones quedan  definidas por los cambios de las variables fisiológicas del sujeto. Es decir, se “siente” pena o alegría porque la “emoción” se manifiesta en cambios en el pulso, la respiración  o la presión arterial que al generarse afectan a todo el organismo.

Como originamos y gestionamos  las emociones tiene mecanismos comunes en la “Gran Familia Primate”, aunque a veces  la revistamos de conceptos como inteligencia emocional, crecimiento personal, autoayuda o empatía. Todos estos (y muchos otros conceptos relacionados) tienen una  función biológica y  son experiencias similares en los diferentes animales. De este modo,  las preguntas que al respecto se plantean la Etología, la  Psicología, o la Sociología son, en gran medida, comunes y,  necesariamente, confluyentes haciendo que el abordaje multi-disciplinar del tema sea imprescindible.

Las emociones se han seleccionado a través de la Evolución a partir de mecanismos esenciales para controlar riesgos,  evitar castigos o buscar recompensas. La clave de ese proceso en el mundo primate se ha de buscar en  la ventaja  de mayor adaptación al medio a través de una dimensión social, que aporta la cohesión del grupo  (o familia, o pandilla o equipo de futbol ¡que tanto da!)

El Reino Animal se define por el desarrollo de su sistema nervioso y  éste se caracteriza por su eficacia al interpretar el ambiente cambiante. El éxito adaptativo de los grupos humanos reside en su capacidad de supervivencia a través de emociones que le confieren identidad de grupo (como el apego), le permiten evaluar el peligro (como el miedo o la ira), o le dirigen en la búsqueda del bienestar (como la felicidad frente a la tristeza).

En conclusión, cada individuo “siente” de forma individual pero con experiencias emocionales similares que compartimos con el resto de los primates .Por tanto, para comprender las relaciones entre  hombres y mujeres y sus  reacciones frente al mundo,  la mejor (y, probablemente, única) vía  es analizar la  vida emocional de los primates no humanos dibujando, en  el contexto filogenético de nuestro proceso de hominización, su expresión de los patrones de comportamiento.

http://www.muyinteresante.es/ciencia/articulo/nuestro-cerebro-tambien-necesita-sufrir-301450111860

Son 552 historias, con nombres…Y con miedo. Mucho miedo.

La Policía vigila a 552 adolescentes españolas víctimas de violencia machista

http://www.msn.com/es-es/noticias/espana/la-polic%C3%ADa-vigila-a-552-adolescentes-espa%C3%B1olas-v%C3%ADctimas-de-violencia-machista/ar-BBolvCm?li=AAav8jx

La clase de Literatura

Corro, llego tarde… Y no quiero: Hoy hay Literatura.
Me he quedado dormida por leer demasiado.
La Profesora dice que demasiado nunca….Hasta tarde a lo mejor ¡eso sí!…
Sepárate de mí, no te convengo, me dijo él… Y luego: ¡no me dejes! Y luego ¡no quiero hacerte daño!…
La Profesora me advirtió que me rodeaba una sombra negra, que dolor y miedo nunca vienen de cara, que había pasado antes…
Me dio un libro en clase. Para el comentario. Me dijo que lo leyera, que hablaba ¡de mí!
La profesora no dicta apuntes: Quiere que leamos. Nada más. La clase de Literatura es rara.
El me espera en la puerta del Instituto, en el “Facebook” y el “wuasap” , en casa, en la calle, en todas partes…
¡El libro de la profesora!…
Se me hizo tarde leyendo…
La “Prota” muere.
Yo no.

http://e-mujeres.net/opinion/saga-violencia-y-dolor-claves-entender-nuevos-enfoques-ayudar-victimas-violencia-genero